• Imagen 1 LA CAPACIDAD PARA PERDONAR: CRECER
    Decía Mahatma Gandhi, el famoso pensador pacifista indio, que "las personas débiles nunca podrán perdonar, ya que la capacidad de perdonar es un atributo de las personas fuertes". Pero, ¿qué es perdonar?

Saboreo: experiencias de A.L y J.M.

Actualmente, en el Taller de Psicología Positiva de ALUSAMEN estamos trabajando sobre la habilidad del Saboreo. Aparte de conocer qué aspectos son importantes para aprender a sacar más partido (cognitivo, afectivo) de situaciones cotidianas agradables, es fundamental en orden de adquirir la destreza del Saboreo ser proactivo a la hora de elegir situaciones para saborear, por un lado, y practicar, practicar y practicar esta habilidad, todos o casi todos los días.

 

La utilidad de plasmar de forma escrita situaciones y conductas de Saboreo es la siguiente: el uso de la escritura expresiva (King, 2001; Smyth, 1998), una narrativa personal sobre qué cogniciones y emociones relativas a un aspecto de la vida tienen lugar durante tres o cuatro días consecutivos, basada en objetivos y metas vitales (King, 2001) o basada en experiencias positivas (Burton y King, 2004), está asociado a:

  • un aumento del estado de ánimo positivo y de la salud física
  • una ampliación del foco atencional, así como la salud física (Burton y King, 2008),
  • y es que esta técnica resulta efectiva por el hecho de inducir un gran variedad de respuestas positivas (Frattaroli, 2006).

 

A continuación, los participantes J.M y A.L compartirán alguno de sus momentos de saboreo durante estas últimas semanas.

REGISTRO POS A.L

REGISTRO POS J.M

REGISTRO POS A.L 2

Dos métodos para decrementar preocupaciones en ejercicios de Saboreo.




¿Qué es una preocupación en el sentido clínico?


La preocupación se basa en un pensamiento repetitivo (Chambers et al., 2008) y frecuente sobre uno mismo y su mundo (Segerstrom et al., 2003) que puede producir respuestas no adaptativas como ansiedad o disfunción inmune (Segerstrom et al, 1998; Watkins, 2008).




En los sucesos diarios de nuestra vida existen un conjunto de demandas, de responsabilidades y de incentivos sociales que componen el mundo que habitamos. Estas obligaciones diarias son de necesario cumplimiento y de fundamental importancia, y no existen en nuestro interior “interruptores de encendido o apagado” de metas ordinarias que podamos manipular. Tampoco es necesario que existan, ya que no es menester interrumpir o impedir la ocurrencia de preocupaciones sobre problemas y cuestiones de la vida ordinaria. Sí es fundamental comprender, sin embargo, que los recursos atencionales propios suponen una serie de recursos finitos; recursos que pueden gestionarse para optimizar la experiencia emocional (Linville y Fischer, 1991). En este sentido, una preocupación supone una secuencia negativa de pensamientos ciertamente incontrolables (Borkovec, 1994) cuyo contenido fundamental se basa en problemas de presión cotidiana, que actúa como verdadero antagonista de la capacidad de saboreo. ¿Por qué? Las preocupaciones se caracterizan por colmar la capacidad de atención, y por ello van a reducir la habilidad personal para el saboreo de experiencias agradables cotidianas.



Primer método: Planificación de unos minutos al día para las preocupaciones: tiempo diario para la preocupación constructiva.

Se ha demostrado que las personas que son capaces de generar anticipaciones de cambios placenteros en su estado emocional (que persiguen una motivación basada en conseguir un éxito) mientras realizan una tarea desafiante experimentan afectos positivos y satisfacción, además de mejorar su ejecución al resolver tareas. Y, al contrario: personas que, al realizar tareas desafiantes y con cierta incertidumbre, anticipan cambios displacenteros en su estado de ánimo (persiguen una motivación basada en evitar el fracaso) experimentan preocupaciones tras ello, además de empeorar su ejecución al realizar esa tarea desafiante (Bjørnebekk, Gjesme y Ulriksen, 2011).

Se propone este ejercicio para planificar un tiempo al día, breve, reservado para la proposición de soluciones para los problemas diarios que existan; un tiempo al día de preocupación constructiva, que, una vez cumplido, liberará recursos del foco atencional, permitiendo dedicarlos a actividades de saboreo, por ejemplo. Se propone un horario personalizado, planteando primero un ejemplo de horario para la preocupación constructiva (como: “diez minutos al día, desde las cinco y media de la tarde hasta las seis menos veinte”). Es fundamental que:

  • Cuando finalice el tiempo establecido de preocupación constructiva, hayamos llegado o no a una solución, se acabó el tiempo de las preocupaciones.

  • Los siguientes minutos serán para hacer lo que queramos, pero no para preocuparnos.





Segundo método: elección racional y comprensión de la inutilidad de las preocupaciones.


La demostración más idónea de la inutilidad de una preocupación excesiva puede visualizarse reflexionado con la mayor profundidad posible sobre las siguientes cuestiones. Es muy interesante realizar el ejercicio individual de contestar a estas cuestiones de forma escrita, detallando experiencias personales.

¿Cuánto más se preocupa uno por algo, mejor va a solucionarlo?,
¿Pensar en un problema previene su ocurrencia?,
¿No saber qué puede ocurrir (tolerancia a la incertidumbre) es algo normal? ¿Le ocurre a todo el mundo?,
Preocuparnos activa nuestro organismo: ¿es esto algo útil siempre?
Al experimentar preocupación, ¿he afrontado antes ese problema?


Este breve debate va a permitir concluir que la preocupación sobre catástrofes remotamente posibles que puedan venir no nos previene contra nada; al contrario.
Una segunda forma de motivar el abandono de preocupaciones rumiantes es proponer la elección racional que sugiere Ellis (Ellis, 1999). Así, se puede plantear la necesidad de tomar una elección racional:

Si uno quiere experimentar bienestar con su vida y su existencia, entonces uno debe conducir toda su atención, su energía y su compromiso personal a perseguir ese bienestar, y no dedicar su atención a preocupaciones sobre posibles catástrofes; catástrofes que, además, la preocupación no sirve para prevenir.

Emociones positivas: recursos intelectuales y sociales.

Uno de los principales efectos derivados de experienciar afectos positivos, quizás el más importante, es la utilidad vital a corto y a largo plazo de las emociones positivas, basándonos en el concepto de Barbara Fredrickson (Fredrickson, 2005).
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Las emociones positivas tienen la gran utilidad de ampliar nuestras colecciones de pensamientos y conductas, y de permitir construir depósitos, inversiones, de recursos afectivos, sociales, etc, disponibles para ser usados cuando los necesitemos (como momentos de un trance difícil o problemas interpersonales, por ejemplo). En otras palabras: la Teoría de Construcción y Ampliación de las emociones positivas propone que éstas son capaces de amplificar y extender las capacidades atencionales de las personas (Derryberry y Tucker, 1994; Rowe, Hirsh y Anderson, 2007), de expandir sus procesos cognitivos y consecuentemente de incrementar el repertorio de recursos intelectuales y sociales de las personas que las experimentan (Fredrickson, 2005); así, las emociones positivas posibilitan ampliar el contexto cognitivo: el repertorio de pensamientos y conductas del que se dispone y permite poseer mayor creatividad a la hora de elaborar planes de acción.

Existe evidencia científica de que la vivencia de emociones positivas flexibiliza los patrones y esquemas de pensamiento, haciéndolos más creativos y sujetos a feedback externo (Isen, 1987), y formando, por tanto, depósitos o reservas psicológicas que permiten la posibilidad de desarrollo y crecimiento personal (Fredrickson, 2001).
 
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Las emociones negativas, como miedo, ira, disgusto, conducen a un estrechamiento de la atención y de la percepción que se manifiesta en una conducta rígida: o se huye de la situación o se confronta. Las emociones positivas, en cambio, conducen a una mayor flexibilidad cognitiva y amplían el rango de comportamientos posibles. Ya que en muchas personas que acuden a un tratamiento psicológico se se observa una ocasional rigidez cognitiva y de comportamiento, y una presencia situacional de volatilidad emocional, es totalmente recomendable trabajar terapeúticamente en el concepto de que las emociones son por naturaleza fenómenos temporales restringidos, vienen y van, pero que las conductas y las formas de pensar que se siguen de experienciar emociones positivas son recursos de comportamiento estables y duraderos en el tiempo; recursos, habilidades personales expandidas, que almacenamos durante mucho tiempo.
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Cita bibliográfica para curiosear: Fredrickson, B. L. (in press). Positive emotions broaden and build. In E. Ashby Plant & P.G. Devine (Eds.), Advances on Experimental Social Psychology, Volume 47.








Nuevo curso, nuevas metas.

Estamos a dos semanas de comenzar en ALUSAMEN un nuevo año lectivo. La situación económica nos ha puesto algunas dificultades, pero también ha renovado nuestra motivación y ha redefinido alguna de nuestras metas.

Estamos, por tanto, a dos semanas de comenzar un nuevo taller de Psicología Positiva. Durante las vacaciones hemos añadido y modificado algunos aspectos de nuestro protocolo de intervenciones positivas. Vamos a incluir, por ejemplo, módulos terapéuticos adicionales de Admiración y Orgullo, además de otorgarle a la intervención en Fortalezas Personales un papel más troncal en el desarrollo de las sesiones.

Durante las siguientes semanas, iremos compartiendo experiencias que vayamos obteniendo durante el taller, tanto de los psicólogos de éste como de los propios participantes.

Nuevo curso; nuevas metas: renovadas ilusiones.

Situación actual de Alusamen y de la rehabilitación psicosocial en Madrid.

ALUSAMEN, la Asociación en Lucha por la Salud Mental y los Cambios Sociales, donde desarrollamos el taller de Psicología Positiva, es una de las mejores asociaciones en el contexto de la Rehabilitación Psicosocial que trabajan en Madrid. Y no es algo fácil; existen en esta comunidad muchísimas asociaciones, centros y recursos en general que desarrollan una labor tan necesaria como apasionante: ayudar a las personas con una enfermedad mental a vivir mejor, soñar con más y luchar por mucho. 
¿Cuál es la situación actual de ALUSAMEN? La siguiente:
Actualmente ALUSAMEN se encuentra en una situación crítica, debido a que los recortes presupuestarios anunciados por las entidades públicas y privadas nos afectan de forma directa.
Hasta la fecha, nuestra principal vía de financiación provenía de las administraciones públicas, seguida de la financiación de las obras sociales y la aportación de los socios. En la situación actual (recortes públicos, desaparición de las obras sociales de las cajas de ahorros…), nos vemos obligados a buscar vías alternativas de financiación debido a que la situación socioeconómica de los socios les impide asumir la totalidad del presupuesto. Si no tomamos las medidas oportunas, nuestra asociación se verá obligada a cerrar sus puertas de forma permanente, no pudiendo iniciar el próximo curso.
Las personas con enfermedad mental tienen derecho  a disponer de un espacio en el que puedan realizar actividades que les permitan desarrollarse de manera autónoma y les ayuden a desenvolverse en los distintos ámbitos de su entorno, siendo atendidos por profesionales cualificados.
Tenemos que reivindicar entre todos los derechos de estas personas para que no se les excluya de la sociedad dejándoles en una situación de desamparo, en la que no se atiendan a sus necesidades básicas. Todos debemos luchar por una igualdad de oportunidades REAL.
Por todo ello queremos hacer un llamamiento y pedir vuestra colaboración para difundir esta injusta situación. Todas las propuestas que nos podáis proporcionar nos serán de gran ayuda.
Iremos informando de las acciones que pongamos en marcha a este respecto.
Muchas gracias a todos







¿Afecta más lo desagradable que lo agradable?

Seguro que en el último mes, todos hemos tenido la experiencia de haber ido a algún sitio (a comprar el pan, a hacer la compra al supermercado, a viajar en autobús, o cualquier otro momento) y nos hemos encontrado con alguien que nos ha tratado mal: que ha discutido con nosotros, o que ni nos ha saludado ni despedido al atendernos, o que nos ha hablado de mala forma. Tras ese momento, que suele ocurrir inevitablemente cada cierto tiempo, a todos nos ocurre de irnos a casa con una mala sensación, con la experimentación de rabia, ira, tristeza o cualquier otra emoción negativa.
Por otro lado, si estamos en ese lugar público (tomando un café, viajando en metro, acudiendo a una biblioteca, etc.) y alguien nos trata muy bien, siendo muy amable, saludándonos y despidiéndonos, atendiéndonos en un tono muy cordial, también nos vamos a casa con una buena sensación, con una emoción de agradecimiento, de haber sido escuchado/a; con una emoción positiva, en resumen. En cambio, parece que esa emoción positiva, producto de haber experimentado esa interacción agradable, se prolonga menos en el tiempo: dura menos, se extingue con mayor rapidez, que la posible emoción negativa que sentimos cuando alguien “nos trata mal”.
Esto nos ocurre a todos los seres humanos: y, por cierto, también a todos los animales. Está comprobado que todos funcionamos con una cierta preparación para captar de forma intensa todo tipo de situaciones negativas, aversivas, desagradables. Como decíamos, como todos los animales:
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Este ejemplo, extraído y adaptado del libro “¿Por qué las cebras no tienen úlcera?”, ilustra muy bien cómo todos, tanto nosotros en cuanto seres humanos, y las cebras, en tanto animales, estamos “de serie”, “de fábrica”, preparados para asimilar con gran intensidad todo tipo de situaciones desagradables, aversivas y amenazantes que puedan ocurrirnos, de forma que estemos preparados hacia ellas, que aprendamos a memorizarlas a fuego para así aprender a gestionarlas mejor en el futuro. Esto es algo adaptativo, que puede servirnos para aprender. Sin embargo, no es algo tan automático en nosotros el dotar de esa importancia a los eventos positivos, agradables, que nos ocurren, y las emociones positivas que se despiertan tras ellos: parece que las veamos como situaciones agradables, sí, pero “normales” o “cotidianas”, pensando: “la verdad es que sí, he pasado un buen momento, pero bueno, tampoco es para tanto, es lo normal”.
Quizás sí que podemos, como seres humanos con capacidad de razonamiento que somos, plantearnos si estamos concediendo en el día a día la misma importancia y la misma relevancia en nuestro estado de ánimo, en nuestra manera de actuar y ver el mundo, a las situaciones agradables y a las desagradables que vivimos.

Superarse y crecer. Experiencia de un integrante del taller


Hace un tiempo, uno de los integrantes del taller y usuario de la Asociación Alusamen percibió que estaba viviendo un momento adverso en su vida. A continuación, reproducimos textualmente algo que escribió él sobre cómo lo percibió y cómo intenta actualmente superarlo, y crecer psicológicamente tras ello. Lo único que hemos modificado de su texto original es subrayar los términos que él escribe que indican la presencia de factores de crecimiento positivo. Por supuesto, no todo lo que él siente y percibe en la actualidad se refiere a emociones positivas y constructivas, y sigue habiendo presencia de emociones negativas en su percepción. No obstante, nos parece interesante recalcar que él es capaz de ir introduciendo emocionalidad positiva, factores de superación y deseos de crecimiento en su experiencia y en su vida.

El profesor Pablo Sánchez Marchesi me ha encargado la tarea de responder a un breve cuestionario acerca de lo que me sucedió. Básicamente se trata de ver las diferencias de lo que significó aquello y de lo que significan ahora aquellos momentos adversos que padecí.
La primera pregunta sobre "Cómo lo percibí mientras ocurría?" la he respondido  -como se me pedía- con cinco adjetivos:
 
                           -angustioso
                           -asfixiante
                           -aterrador
                           -devastador
                           -indefenso
 
Y- como creo que con ello se define bastante bien lo sufrido, obviaré cualquier comentario y me ceñiré a la segunda pregunta, que es "Cómo lo percibo ahora?". Y esta es la respuesta:
 
                           -aliviante
                           -liberado
                           -presente
                           -temeroso
                           -insuperable
 
Sobre la siguiente cuestión: "¿Qué emociones experimente en mi peor momento respecto al momento adverso?", destacaría:
 
                           -angustia
                           -ira
                           -irritabilidad
                           -impotencia
                           -inhumanidad
 
  Y sobre "Qué emociones experimento actualmente respecto al momento adverso?", incluiría:
 
                           -venganza
                           -rencor
                           -desprecio
                           -ultraje
                           -crimen imperdonable
 
Respecto a "Del 1 al 100, ¿cuánto he asimilado y superado ese momento?", yo le daría un 50; y "Del 1 al 100, ¿cuántas ganas tengo de superar ese momento y crecer como persona?", yo lo puntuaría con un 100.
Muchas gracias a todos por atención y comprensión.